Ejemplos que marcan

Por Manuel Romo Presidente Editorial Occidente.

Hace pocos días, la Gran Logia de Chile rindió homenaje al Querido Hermano Benjamín Oviedo Martínez, autor de “La Masonería en Chile”, la primera historia general de nuestra institución. Estuvieron presentes su hija y su nieta, quienes aportaron una mirada más íntima de un masón intelectual chileno.

Más allá de sus dotes de gran escritor, deseo destacar el temple de un niño que, en medio de las calles del barrio Estación Central, donde resonaban los pitidos de las locomotoras y el traqueteo de los trenes, y donde convivían los tranvías con las carretas, adquirió un imperecedero amor por el estudio.

Sus primeros conocimientos, según relata su hija Carmen, los adquirió Benjamín Oviedo en un kindergarten que estaba a poca distancia de su hogar, y luego en el Colegio Alemán, que por ese entonces estaba en la actual calle Almirante Barroso, donde, junto con las enseñanzas propias de ese nivel escolar, obtuvo un conocimiento aceptable del idioma germano. 

A los doce años, tuvo la desgracia de quedar huérfano de madre, un trágico acontecimiento que marcó con una impronta de tristeza su producción literaria y que le proporcionó la mirada sombría que estuvo siempre presente en sus poemas. 

Su educación secundaria la recibió en el Liceo de Aplicación, establecimiento situado a pocas cuadras de su casa, en el mismo lugar en que permanece hasta hoy, Ricardo Cumming al llegar a la Alameda. Allí, Benjamín Oviedo adquirió el amor por la literatura, adoptando el soneto como forma preferente de expresión

En 1911, siendo un adolescente, recibió sus primeras satisfacciones como creador: Sus poemas comenzaron a ser publicados en la revista El Peneca, obtuvo una mención honrosa en los Juegos Florales de Valparaíso y recibió el primer premio en un certamen literario convocado por la citada publicación juvenil. Dos años más tarde, dio a las prensas su primer libro de poemas, titulado “Ingenuas” y, pocos meses después, publicó su segunda obra: “La Voz de la Naturaleza”.

Al director de El Peneca le llamó la atención la seriedad con que Oviedo tomaba su vocación de escritor, a tal punto que solicitó su apoyo para aconsejar a los jóvenes colaboradores de la revista, haciendo la crítica de las obras que eran enviadas para su publicación. A poco andar, Oviedo ya era indispensable y fue nombrado secretario de redacción de la revista. 

Entre 1913 y 1920, Oviedo aportó con su esfuerzo a sostener El Peneca, haciendo las labores indicadas, pero, además, traduciendo del francés y alemán algún material aparecido en revistas del extranjero. 

Su vida laboral la desarrolló como funcionario de la Biblioteca Nacional, especializándose en la confección de bibliografías. 

Su dedicación al trabajo, sus inquietudes intelectuales y su producción literaria permitieron que uno de sus antiguos condiscípulos del Liceo de Aplicación le creyera un candidato apropiado para incorporarse a la Masonería. Fue así como, luego de recibirse informes favorables de personas que le conocían, el 28 de agosto de 1923 Benjamín Oviedo Martínez fue iniciado en la Logia Justicia y Libertad N°5, Logia en que, cuatro años más tarde, fue elegido Venerable Maestro, presidiendo sus destinos por dos períodos, hasta fines de 1929.

Reconocidos sus méritos por las propias autoridades de la Gran Logia de Chile, a partir de enero de 1926 se le incorporó como funcionario de la Revista Masónica, en cuyas páginas se notó su influencia de inmediato, al publicar poemas de autores destacados, además de contribuir con traducciones y artículos.  

Su obra maestra fue el libro “La Masonería en Chile. Bosquejo histórico. La Colonia. La Independencia. La República”, cuyo primer tomo fue publicado en 1929, quedando inédita, hasta ahora, una segunda parte que abarca hasta 1960.

La Gran Logia de Chile ha publicado ahora esta obra completa, en dos tomos, además de una extensa biografía de su autor, contribuyendo, de esta forma, al patrimonio historiográfico de la Masonería chilena. 



 
 






   Manuel Romo Presidente Editorial Occidente